jueves, 3 de diciembre de 2015

Grabados rupestres en Monçao (I). El laberinto de Sá (Valadares)


Ni en la literatura arqueologica ni en internet aparecen otros grabados prehistóricos en el concello de Monçao que no sean los del castro de NªSª da Assunçao (Barbeita.Longos Vales). Entre el Miño y los montes que separan su cuenca de la del Limia, hay aquí una franja de terreno mas amplia que  en los concellos de Caminha o Valença. Y una abigarrada geografía con pequeños valles donde sobresalen varios montes cónicos y aislados que tienen en su cumbre un castro, una ermita, y en este caso ambas cosas además de un gran numero de rocas con grabados  soberbios.
NªSª da Graça desde Sá
 Otro de estos montes es NªSª da Graça(Badim) que solo tiene una ermita y no tiene grabados, pero que lo vemos hacia el Oeste desde el Laberinto de Sá (Valadares), y que provisionalmente nos sirve para dar nombre a un conjunto de grabados que hay en lo alto de una montaña contigua hacia el Este. Hay otros grabados excelentes en la freguesía de Segude, inmediatos a un campo de futbol ; en los que se superponen algunas cruces muy toscas; y que por su fácil localización cuesta creer que no sean conocidos.
La entusiasta labor exploradora de Pepe Buraco y Cándido Verbe tuvo aquí su premio y el otro día compartieron sus hallazgos conmigo.



 Nuestra primera visita fué al laberinto de Sá. Hace ya algún tiempo mis amigos conocieron a un hombre de Podeme conocido como el profesor Arturo, maestro jubilado , que un día cazando descubrió un petroglifo en lo alto de un monte y allí los llevó a conocerlo.
 Ellos mismos y otros visitantes posteriores como Pablo Novoa vieron que era un laberinto; un nuevo laberinto que se descubre ; el segundo en el Miño, el primero en Portugal. Su ubicación es magnífica en lo alto de una ladera que se orienta al Oeste.Lo que sería la entrada es muy confusa por la erosión y los líquenes, pero se aprecian sobre  el terreno los cuernos que la caracterizan.Las líneas exteriores son muy claras y se  adornan hacia afuera con un ajedrezado formado por lineas circulares y otras transversales, que le dan aspecto de caracola.  Su orientación aproximada hacia el NE no parece tener ningún valor, ni astronómico ni en la señalización de algún punto singular en el paisaje.
A unos 300 metros del laberinto hay un outeiro donde remata la ladera del monte, con rocas singulares , y entre ellas una con grandes cóncavos provocados por la erosión.